JOSÉ MANUEL NIEVES MADRID Actualizado Martes , 16-03-10 a las 19 : 35
¿Recuerdan cómo todos los árboles de los bosques de Pandora se comunicaban entre sí a través de una red energética global formada por sus propias raices? Pues resulta que aquí mismo, en la Tierra, unas simples bacterias, mucho menos complejas que un árbol, son igualmente capaces de comunicarse (aunque de forma «inalámbrica») por medio de una serie de impulsos electroquímicos que, de hecho, forman una tupida red eléctrica en los fondos marinos en los que viven. El sorprendente hallazgo, publicado en Nature, ha sido realizado por un grupo de investigadores de la universidad danesa de Aarhus.
Los científicos llegaron a esta extraordinaria conclusión tras estudiar una serie de capas de barro procedentes del fondo de la bahía de su propia ciudad. «Acabamos de abrir una puerta, pero creo que el descubrimiento cambiará nuestro modo de pensar sobre la geoquímica marina y la ecología microbiana», asegura Nils Risgaard Petersen, uno de los autores del estudio.
El equipo de invetigadores, dirigido por el microbiólogo Lars Peter Nielsen, se encontró con su hallazgo por pura casualidad. La intención original no era medir la conductividad del fondo de la bahía de Aarhus, sino estudiar una especie de bacteria reductora de sulfato que habita en él. Para medir con exactitud su actividad química, los científicos tomaron algunas muestras de agua marina y de sedimentos de varias capas del fondo. Y al terminar sus experimentos, las muestras fueron relegadas a un rincón del laboratorio.
Algo extraño
Sin embargo, y después de algunas semanas, Nielsen (en la imagen) se dio cuenta de que en las probetas estaba sucediendo algo extraño. Al cambiar los
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miércoles, 31 de marzo de 2010
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